Por Marisol Ortiz Elfeldt, Asesora Editorial, revista Casa ETC, Diario El Mercurio de Valparaíso 

Caminar por la ciudad y encontrar a nuestro paso murales coloridos, intervenciones artísticas en soportes poco convencionales, bien pintados, diseñados con profesionalismo, expresivos, o una escultura que nos provoque interés o tal vez una opinión, nos abre las puertas al mundo del arte, del diseño y el pensamiento, y nos habla de una cultura y de una visión que nivela el ojo del espectador hacia un lenguaje comprendido por todos.

Arte público, según la crítica de arte norteamericana Lucy Lippard, es “cualquier tipo de obra de libre acceso que se preocupa, desafía, implica, y tiene en cuenta la opinión del público para quien o con quien ha sido realizado, respetando a la comunidad y al medio.” En muchas ciudades del mundo, incluso se hacen consultas en los barrios donde se producen con el objeto de conocer el nivel de aceptación de la comunidad, y si ésta es positiva se destinan recursos para la mantención de la obra y el compromiso de los vecinos de cuidarla forjando un lazo ‘ciudad-ciudadanos’ que sólo provee de energía positiva y probablemente genere un flujo interesante de visitas que la ciudad o el sector agradezca.

Hoy todo es aceptado para apropiarse del paisaje urbano en donde esculturas, murales y otras expresiones permanentes o temporales aportan valor turístico a las ciudades que destinan ese tipo de fondos a sus programas de arte público, confiriendo identidad y estimulando la imaginación de quien accede a verlas.

Se encuentran ejemplos de ello en prácticamente todas las ciudades, las vemos en piezas escultóricas de gran formato como las que encontramos en el Parque Bicentenario de Vitacura o en la Ciudad Empresarial en Santiago, o en los murales de mosaico en Ovalle, en escaños pintados en la plaza de Temuco, en los pilotes del borde mar en Arica, por nombrar algunos, y por supuesto quien vaya a caminar los cerros de Valparaíso no dejará de fotografiar los que se encuentre a su paso o visitar el Museo a Cielo Abierto. Hoy existen Rutas turísticas para admirar los mejores murales en barrios céntricos de la capital, y cada vez se abren más instancias a este tipo de turismo cultural. Es arte que define el espacio urbano.

Esto se debe a que el arte en las calles de la ciudad llama a mirar cultura, a desafiar el gris del cemento y el tránsito acelerado para tomar un momento y sorprenderse con el color, con la forma o con el ingenio. Una ciudad que provea a sus habitantes de expresiones artísticas serias y recreativas, es una ciudad que alimenta el corazón y el alma de su gente.

Sea en plazas, calles, avenidas o parques, el interés de la ciudad por entregar un espacio al arte y al artista en desplegar su creatividad y su obra, genera lo que podemos llamar ‘una ciudad viva’.