Por: Soltar Cabos Comunicación

Muchos lo consideran el mejor día de sus vidas, y no están lejos de tener razón. Hemos de confesar que la emoción de levantarse temprano para hacer un trekking hasta las entrañas de una selva tropical y ver, allí, al gorila de montaña, es una de las actividades turísticas que hay que hacer al menos una vez en la vida. Estamos en Ruanda junto a Hermosa Life Tours and Travel, con quien estamos recorriendo la naturaleza más salvaje de este país ubicado en el corazón de África.

Alojamos la noche anterior en Red Rocks, un campamento-hostal muy cercano a Musanze, la ciudad más cercana al parque nacional Los Volcanes, un entorno natural que comparten Ruanda, Uganda y la República Democrática del Congo. A las 7 de la mañana estábamos en las oficinas centrales de la Rwanda Development Board, la entidad a cargo del desarrollo turístico. Allí tomamos un café y recibimos las instrucciones previas a nuestro safari, además de conocer al grupo humano con el cual haríamos la ruta.

El parque nacional Los Volcanes, más conocido como VNP por los locales, es un enclave natural protegido en el noreste de Ruanda, en las montañas Virungas. Este es el hábitat de un tercio de los gorilas de montaña restantes en el mundo, una especie que está en peligro de extinción. El nombre del parque se debe a su entorno natural, el cual alberga cinco volcanes: Bisoke, Gahinga, Muhabura, Karisimbi y Sabyinyo.

Los volcanes de las montañas de Los Virungas están actualmente dormidos, a excepción del monte Nyiragongo (3.462 mts) y el monte Nyamuragira (3.063 mts), ambos en la República Democrática del Congo. De hecho, sus erupciones más recientes datan del 2006 y 2010.

COMPARTIENDO UNA HORA CON LA FAMILIA ISABUKURU

El trekking hacia el parque nacional inicia por algunos prados donde se cultiva y extrae piretro (una flor similar a la margarita) y que cuenta con pequeñas casas de adobe en donde viven los agricultores, todo ello mientras se disfruta de vistas asombrosas hacia todas direcciones y con las cumbres volcánicas de fondo. Tras una hora, el sendero nos guía hasta la intimidad de un bosque tropical húmedo y frondoso, muy vivo gracias a los cantos de coloridas aves y a los sonidos de las ramas que se quiebran debido al paso de distintas especies de monos.

Tras dos horas de caminata por sobre un camino barroso, pero no muy empinado, encontramos a los trackers, un grupo de personas que dedican sus vidas al rastreo de los gorilas, pues ellos están en constante movimiento. En ese momento, debemos dejar de lado nuestras mochilas y bastones, los cuales pueden significar una amenaza para los animales y, eventualmente, generarnos algún tipo de riesgo innecesario. Además, se nos explica que los más jóvenes del grupo son muy activos y curiosos, pudiendo oler alimentos e intentar quitarnos los bolsos y mochilas.

Conocemos así su comportamiento. Los gorilas son unos de los animales salvajes que resultan ser más amigables con el hombre, pero pueden ser agresivos y cambiar su actitud repentinamente si es que sienten algún tipo de amenaza. Solo estamos autorizados a llevar nuestras cámaras y objetos de valor. A partir de ahí nos dirigimos a ver y compartir con los gorilas pertenecientes a la familia Isabukuru, con los cuales estaremos una hora y donde se nos recomienda mantener una distancia de 7 metros, lo que es muy difícil dado que ellos mismos se acercan a 2 metros de distancia. Si ello ocurre, debemos retroceder muy lentamente y con movimientos suaves. Por ningún motivo hay que correr, en cambio, lo que debemos hacer si un lomo plateado o cualquier miembro del clan se acerca o nos toca, es mantenernos quietos.

Puede ocurrir que los lomos plateados se golpeen repetidamente el pecho. Esto implica un desafío hacia nosotros. Se nos pide no correr y someternos ante ellos mediante el gesto de agacharnos y no mirarlos a los ojos. Si ello ocurriese, generalmente se detienen ante uno, dan una mirada desafiante y se retiran. Ellos quieren demostrar lo poderosos y fuertes que son.

Otras situaciones que los pueden estresar o causar algún tipo de daño son: apuntarlos con los dedos, hacer fotografías con flash o estornudar en frente de ellos. Recordemos que se trata de una especie muy similar a nosotros y extremadamente frágiles, por los cual podemos transmitirles diversas enfermedades.

CONOCE LAS FAMILIAS MÁS VISITADAS DEL P.N. LOS VOLCANES

Algunas de las familias más populares a visitar en las montañas del parque nacional Los Volcanes son el grupo Sabyingo, que generalmente vive en las proximidades a las zonas pobladas y cercano al monte Sabyingo, de donde proviene su nombre. Normalmente se les puede encontrar luego de un trekking de dos horas. La familia es liderada por Guhonda, el más gran lomo plateado encontrado hasta el momento, cuyo peso alcanza los 220 kilos.

La familia Amahoro, en tanto, lleva un nombre que significa “pacífico”, y quien tiene a la cabeza al macho Ubumwe. Para observarlos debemos caminar un trayecto un tanto empinado, pero que finalmente vale la pena pues este grupo es uno de los más tranquilos y amigables ante la visita del hombre. El grupo Umubano está liderado por un lomo plateado llamado Charles, quien se separó de la familia Amahoro para luego crear la suya propia luego de alcanzar su madurez. El nombre de este grupo de gorilas significa “vivir juntos”.

Por otro lado, podemos visitar la familia Agashya, que fue llamado así luego de que el macho dominante fuera llamado “Las Noticias”. El lomo plateado y actual líder obtuvo el poder luego de estudiar al antiguo mandamás, Nyakarima, a quien luego desafió y venció. La familia Agashya pasa el tiempo en medio del bosque entre el monte Sabyinyo y el monte Gahinga.

Nosotros tuvimos la tremenda fortuna de observar y compartir con la familia Isabukuru. Existen 20 familias en total, y cada día se visitan alrededor de 10. Desde los 3 años y medio y hasta los 6 son llamados adolescentes. Éstos eran los que años atrás eran asesinados; se determinó que los asesinos se convirtieran en transportadores de equipaje, para ayudarlos con trabajo y que no hubiese más matanzas.

Hoy existe una población de 900 gorilas en Ruanda, Congo y Uganda. Ellos generalmente cruzan las fronteras. A nosotros se nos permitió cruzar las fronteras hacia la intimidad de su familia y la experiencia, sin duda, fue extraordinaria. Bajamos por el mismo camino de regreso hacia el pueblo y el vehículo, con la sensación de haber compartido con uno de los animales más enigmáticos y ocultos del mundo.