Entre los viajes a Brasil más cautivadores, conocer Río de Janeiro es uno de ellos, ya que es una ciudad  cosmopolita, centro de recursos financieros, comerciales, históricos y arquitectónicos, con muchos atractivos, naturales y culturales,  de concurridas playas y famosos barrios.

Ahora, si usted busca una pequeña ciudad, encantadora, con un estilo arquitectónico muy peculiar, sello propio, mar, sol, glamour, mucho movimiento y propicia para la diversión nocturna y los  deportes, entonces ese lugar es Búzios.

Se localiza en el Estado de Río de Janeiro, a 190 km de la ciudad homónima. Muy visitada por cariocas y  turistas de todo el mundo.

En Ruas das Pedras su calle principal hay pequeños bares, tiendas de conocidas marcas, galerías de arte y también tradicionales restaurantes, con platos elaborados para los mejores paladares, muy bien  acondicionados con manteles de colores y  el sonido de los ritmos brasileños que envuelven el ambiente.

En el núcleo urbano se percibe un ambiente relajado y alegre, con discotecas y shows musicales. Por las tardes, se arma una colorida feria artesanal en la Plaza Dumont.

Lo más bonito son sus  23 playas, frías y cálidas a la vez, por las corrientes marinas que recibe. Las hay tranquilas como Ferradurinha refugio escondido en una ensenada rodeado de rocas o con mucho oleaje para los deportes a vela y vuelos como Geribá amplia y la elegida de los famosos.

Entre las actividades y experiencias que se pueden realizar sobre y en el mar están la navegación, el  buceo, sea snorkel, sea cilindro, deportes a vela, kitesurfing, surf, Stand up paddle.

Y en tierra, conocer el circuito de golf, hacer caminatas, recorridos en bicicleta por senderos, ecoturismo en lugares poco explorados, treckking en las laderas de los cerros, descubrir fauna y flora nativa y la contemplación desde los miradores de los bellos paisajes.

Pasear por Orla Barlot en la costanera con estatuas, jardines, bancos para extasiarse mirando el horizonte al atardecer, con barquitos pesqueros, sintiendo la brisa marina, en un clima privilegiado es un regalo para los sentidos.