Por Pedro Arraztio

Hay gente cuyo objetivo en la vida es viajar. Y con las facilidades tecnológicas de las últimas décadas, hay quienes han viajado tanto que ya lo conocen casi todo o, por lo menos, casi todo lo que les interesa. Por eso, muchos están buscando nuevas formas de recorrer el mundo. Ya no basta con seguir al rebaño, y fotografiarse en los hitos turísticos archiconocidos que recomiendan las guías ni tomar el city tour tradicional que se ofrece en todos los lugares.

¿Qué opinas de comprar un paquete turístico sin saber cuál será el destino o a viajar deliberadamente con el mínimo de dinero posible para ver hasta dónde se puede llegar? Esas son algunas de las propuestas del llamado turismo experimental, que busca que la experiencia de viaje sea, como lo dice su nombre, un experimento, un juego y una aventura determinada por el azar. Aquí, lo importante no es el lugar al que se va sino la manera de explorarlo, donde mientras más creativo se es, mejor.  La consigna principal es no repetir los preceptos tradicionales del turismo ni limitar el conocimiento de un destino a los espacios que la industria ha catalogado como de “interés turístico”.

VIAJANDO A LO DALI

viaje-experimentalComo era de imaginar, el concepto de turismo experimental fue creado un viajero empedernido. Y su origen tiene un sentido mucho más filosófico y artístico del que muchos pudieran imaginar. Todo nació en Estrasburgo, Francia, en 1990, cuando el periodista Joël Henry fundó junto a dos amigos una organización no gubernamental llamada Laboratorio del Viaje Experimental, o Latourex. Desde entonces, Henry ha ideado una lista con más de cuarenta diferentes ejercicios de viajes experimentales “en un afán seudocientífico para nada lucrativo”, según señala.

Estos “experimentos” de Latourex son bastante diversos y algunos muy curiosos. Dentro de las modalidades de viajes experimentales se encuentran algunos como el denominado “Viaje Anacrónico”, que consiste en viajar a un destino sólo utilizando un medio de transporte antiguo, como el tren a vapor o globo aerostático; el “Eroviaje”, que propone a la pareja visitar un destino pero viajando por separado hasta que lleguen a encontrarse en un punto de manera casual; el “Viaje Numérico”, cuya idea es llegar a un destino utilizando como referencia un número determinado, como viajar siempre en el bus de las 12:00 PM, alojarse en la habitación 212 o comer el plato n° 12 del menú, etc, o el “Viaje Monopoly”, en el que se utiliza el tablero de Monopoly de la ciudad que se visita como guía turística. También hay algunos que no garantizan un resultado placentero como la denominada “Odisea Burocrática”, que sugiere sumergirse en las oficinas administrativas de una ciudad como panorama… aquí hay para todos los gustos.

Con esto, lo que busca Henry es replicar en el turismo los ideales del posmodernismo y dadaísmo de la década del 1900, con reglas arbitrarias cuya intención es generar resultados inesperados.

Esta forma de viajar se mantuvo como una experiencia reducida a ciertos grupos intelectuales hasta que en 2005 Lonely Planet lanzó su propia guía de turismo experimental y ahí el concepto comenzó a expandirse. Aunque Henry ha sido enfático en señalar que para este tipo de experiencias no es necesario guías ni organizar nada, menos aún contratar “paquetes experimentales” prediseñados por una agencia de viajes.

OTRAS EXPERIENCIAS

viaje-experimental21. Viajes Dobles: Viajar eligiendo como destino sólo lugares que tienen nombres dobles, Bora Bora, Baden Baden o Sing Sing.

2. Turismo Lírico: Explorar una ciudad de acuerdo a la letra de una canción que le haga tributo.

3. Viaje a Ciegas: Vendarse la vista y dejar que un amigo o un local lo lleve a diferentes puntos de una ciudad.

4. La Ruta del Barman: Ir a un bar cualquiera y preguntarle al barman por su pub favorito y el trago que más le gusta, ir a ese pub, preguntarle a otro barman los mismo y así sucesivamente.

5. Contra-Viaje: Viajar a un lugar, tomar la guía turística y tratar de no hacer de lo que aparece en ella.