Por Oscar Guida, Director de Comunicaciones de APTURChile

Cuando hace un tiempo se nombraba a Colombia, el país era de inmediato asociado al narcotráfico, asaltos, peligros, etc. Hoy vengo llegando de ese país fantástico, con gente fantástica y muy amable.

Colombia es otra, se respira paz y tranquilidad, más allá de situaciones que tienen todos los países del mundo, pero no tiene nada que ver con esa Colombia de hace algún tiempo, a la que daba miedo ir.

Hoy la gente camina feliz y tranquila por las calles de sus grandes ciudades y este último tiempo el proceso de paz con las FARC, ha ayudado mucho.

Bogotá, es una ciudad muy bonita, como la mayoría de las grandes capitales sudamericanas, tiene un casco antiguo y una zona emergente de grandes edificios y oficinas y también departamentos, algunos de ellos muy lujosos.

No es una ciudad cara, para los latinos. Los taxis son baratos, la comida económica y los restaurantes sensacionales.

Bogotá como toda ciudad grande que se aprecie, está impulsando el deporte amateur en forma fuerte y es así como los domingos y festivos se cierran sus avenidas principales para que familias enteras salgan a correr o andar en bicicleta por lugares seguros.

Hay mucho donde ir y recorrer. Museos, cerros con funiculares y teleféricos, iglesias antiguas, calles pequeñas para caminar y, por otro lado, la gran urbe con sus edificios y restaurantes maravillosos. Además de los siempre atractivos malls con todas las marcas del mundo.

Los hoteles son de primera línea y destaco entre ellos, el Wyndham y el Rosales Plaza. Ambos de cinco estrellas, pero con precios muy accesibles. De calidad extraordinaria y piezas amplias. Con salones para eventos y todas las comodidades que necesita un pasajero como el de hoy, exigente. Mucha amabilidad en el personal y sus ejecutivos.

El Museo del Oro es un lugar imposible de no visitar. Ahí se encuentra la colección más grande de orfebrería prehispánica. Diversas figuras sagradas hechas con este metal, llaman poderosamente la atención de los visitantes y se termina con un espectáculo celestial donde se muestra cómo vivieron los antiguos habitantes.

Cerca está, el museo de este extraordinario artista que es Fernando Botero.

El año 2000 Botero decide donar sus obras al Estado, pero con la única condición que quienes la visiten no paguen, es decir que todo el mundo tenga acceso a su trabajo. Hay 123 obras entre dibujos, acuarelas, óleos y esculturas y 85 obras de algunos de los representativos artistas de finales del siglo XIX y principio del XX. Piacsso, Renoir, Monet y Dalí entre otros.

Un museo fantástico y como indiqué, gratuito. Imperdible. También están el Museo de la Casa de Moneda, interesantísimo, la Casa Museo Quinta de Bolívar, el Museo Militar, el Museo de Arquitectura, Arte Contemporáneo, de la Esmeralda, Museo de los Niños, etc.

Otro de los atractivos es subir en teleférico o funicular al Convento del cerro Monserrata, con una vista maravillosa de toda Bogotá.

Y ni hablar de la excelente gastronomía, una de las mejores de Latinoamérica. Y con buena gastronomía, hay buenos restaurantes. Ahí me quiero detener en uno llamado Club Colombia, calle # 82 9-11 zona Cundimarca. Con un patio tipo pérgola, donde es un agrado disfrutar de sus excelentes platos típicos. Su interior, lujosamente decorado y con buen aire acondicionado, que hace mucha falta cuando el sol asoma fuerte.

Podría estar escribiendo durante mucho tiempo lo que es Bogotá, pero solo lo voy a resumir en lo siguiente: es una obligación del buen viajero y gourmet, tenerlo en su camino.